
Hace ya tiempo que leí que
El código Da Vinci, de Dan Brown, y me gustó. Me gustó porque resulta ameno, muy ameno, es el típico best-seller que engancha con una trama bien llevada y hace que uno lo termine en tres días. Libros así hay muchos, aunque ninguno ha levantado un revuelo semejante. ¿La razón? Brown sitúa la acción de su libro en un contexto que al parecer resulta curiosamente atractivo para el gran público. Habla de ocultismos, de grandes conspiraciones, de organizaciones secretas, y ataca a la Iglesia en un sitio que al parecer duele bastante, a juzgar por los comentarios de varios destacados miembros de esa organización. Me refiero a declaraciones como ésta, tomada de
elmundolibro:
El obispo de la localidad chilena de San Bernardo, Juan Ignacio González, llamó a sus fieles a no leer la novela 'El Código Da Vinci' porque, a su juicio, se trata "de una blasfemia y de un insulto a Dios y a la Iglesia". Según el prelado, el libro de Dan Brown, éxito de ventas desde hace varias semanas en Chile, se hizo "para impedir que la verdad de Jesucristo siga llegando a los hombres.
Señores obispos, ¿en qué están ustedes pensando? Con estas cosas la Iglesia se está caricaturizando a sí misma. Hecho en falta un poquito de seriedad para tratar estas cuestiones. ¿De verdad "El Código Da Vinci" ataca la fe de los creyentes? Sólo es ficción. Y es que en un lado tenemos a estos obispos, que hoy patalean y dicen payasados como éstas, pero que hace cinco siglos habrían mandado al señor Brown a la hoguera y se habrían quedado tan felices, protegiendo la fe y esas cosas, y por otro tenemos a toda una horda de incapaces que, libro en mano, recorren París visitando todos los recovecos que aparecen en el libro, haciendo incluso la misma ruta que hacen los protagonistas de la novela. Seguramente pretenderán encontrar el Santo Grial en la pirámide de cristal del Louvre. En fin, hay gente para todo.
Si de algo sirve mi opinión entre tanto desconcierto, creo que
El Código Da Vinci debe tomarse como lo que es: una novela. Hay muchos y muy importantes fallos e incoherencias históricas en ella, pues no trata de ser un manual de historia de la Iglesia, sino una obra de ficción que explota una serie de hechos especialmente llamativos y atractivos para mucha gente. Pero eso sí, si bien no podemos seguir a pies juntillas lo que se dice en este libro, hay partes que sí pueden ser, según cada cual, tomadas en serio. La historia entre Jesús y María Magdalena no se la ha inventado Brown. De todo lo que en el libro se dice de Magdalena y los evangelios apócrifos se ha hablado ya, y mucho. ¿A nadie se le ha ocurrido pensar por qué los cuatro evangelios de la Biblia son los "oficiales"? ¿Los demás no valen, son falsos? Quizá un día de estos os traiga unos textos y una bibliografía que en su día me puse a buscar, para el que le interese.
Señores obispos, dejen de decir tonterías y ocúpense de sus fieles. Y señores fans acérrimos de Dan Brown, dejen de hacer el
gilipollas imbécil por París.
No me quiero imaginar la que se puede liar cuando estrenen la película... en la que, por cierto, saldrá Audrey Tautou (ole) :)
4 comentarios en esta anotación »
Jota
# marzo 21, 2005
Fëarûth
# marzo 23, 2005
CalheR
El libro sólo es un best-seller que explota un filón sobre religiones ocultas y organizaciones secretas, y que tuvo un responsable de márketing que lo bordó. Nada más. No ataca la fe de nadie ni pretende ser preciso históricamente.
# marzo 23, 2005
Javier
habria que explicarles como a niños de kinder que es solo una novela y que cualquier parecido con la vida real solo es una comparacion y no un hecho.
# enero 17, 2006
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