
Durante este año 2005 he tenido la oportunidad de visionar alrededor de las 2:30 de la madrugada, entre semana y cuando el tiempo y el sueño me lo han permitido la serie
Sexo en Nueva York, de gran éxito a nivel mundial y que ha catapultado a Sarah Jessica Parker, la periodista protagonista de la serie a cotas insospechadas de popularidad. Tanto es así, que la actriz se ha convertido en un exponente de estilo y moda. Desde el año pasado es la flamante imagen de la firma de moda GAP caracterizada por contratar para sus publicidades a destacados rostros del mundo del espectáculo. Las revistas como ELLE la ofrecen a sus lectoras como referente a seguir al vestir. No obstante pienso que se exagera con esta señorita y con el verdadero mérito de "Sexo en Nueva York". Si bien hay que agradecerle el tratamiento del sexo desde una óptica liberal, moderna y femenina, creo que hacen un flaco favor a la mujer del siglo XXI, al mostrar a mujeres caza-hombres, que no saben lo que quieren en la vida, que están un tanto desesperadas y que en el fondo se mueren por encontrar el amor verdadero y eterno (dónde está eso) y al príncipe azul que se lo proporcione (tremendamente guapo y rico).
Para mí, eterno estudioso de la mujer en todas sus dimensiones, que considero casi infinitas, me parece al menos una serie a tener en cuenta por algunos momentos valiosos. Sin embargo no es ni mucho menos el paradigma del feminismo de hoy (y eso que Sarah es miembro del comité de mujeres políticas de Hollywood), y si la consideran así espero que lo olviden pronto. Ese tipo de mujeres NO EXISTEN en el Nueva York de hoy, y es de agradecer. Aquí os dejo dos opiniones diferentes, dos ópticas para ver la serie. Juzguen ustedes mismos.
SEXO EN NUEVA YORK Cuenta la vida de cuatro amigas neoyorquinas liberales con actitudes distintas respecto al sexo. Inteligentes, independientes y atractivas, Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha dan vida a unas treinteañeras que no dudan en intercambiar impresiones sobre su vida sexual, mofándose de los hombres y aireando sus carencias sin tapujos. A través de las vivencias de estas amigas, la serie invita a reflexionar sobre los estereotipos de la mujer actual y las relaciones de pareja.
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SEXO EN NUEVA YORK El hilo argumental de esta bazofia es bien simple: cuatro amigas solteras neuróticas, con todo el tiempo del mundo para aburrirse, se pasan, día sí y día también, hablando de sexo, vacilando de cuánto follan (no entre ellas, sino con varios hombres sucesivos) y cotorreando sentadas en la mesa de una cafetería o acudiendo a alguna fiesta privada. La protagonista (Carrie) es una pseudo-periodista que escribe una columna sobre sexo, lo que sirve de excusa para presentar sus folleteos y los de sus amigas como una especie de un análisis de campo de un macroestudio científico. Vamos, como Gran Hermano, pero en la ficción.
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12 comentarios en esta anotación »
Mechanical
# diciembre 8, 2005
CalheR
Lo malo es que siempre queremos ver en todo "un ejemplo de algo", y no tiene por qué ser así. En Nueva York hay tal fauna de gente diferente que seguro que encuentras 4 mujeres como éstas y otras 4 que sean lo opuesto. De todas formas, tampoco son 4 bichos raros. Se trata simplemente de desconectar y ponerte a ver una historia de 4 chicas que "son así".
# diciembre 8, 2005
Jota
# diciembre 8, 2005
CalheR
¿Tiene una serie o película que mostrar la realidad? ¿la media? ¿lo normal? ¿lo correcto? Que es una serie de tías gilipollas, pues vale. No creo que la serie pretenda elevarla a referente de nada. Yo no quiero. Sólo me la pongo si me gusta y si no cambio de canal.
Es como El Ala Oeste, lo protagoniza un presidente de EEUU que es un buen tío, intenta hacer el bien, comportarse correctamente y con justicia, y está rodeado de un equipo de gente con corazón, inteligente e idealista. ¿Irreal? Sí, pero la serie es la ostia.
# diciembre 8, 2005
Jota
Que eso es ficción señores, y las mujeres de hoy en día deben tener un pensamiento propio, no sólo referentes de este tipo, y si quieren ser como éstas, pues que lo sean, pero que lo hayan pensado antes. Muchas cosas buenas tienen estas señoritas, pero también otros muchos defectos. Que las mujeres tomen de ellas lo que deseen, pero preferiría que no se convirtieran en fotocopias exactas, que no perdieran su originalidad.
# diciembre 8, 2005
CalheR
# diciembre 9, 2005
Jota
# diciembre 9, 2005
Nipona
Yo no veo la serie. Un día se me ocurrió dejarla, para ver de que iba, tanto coñazo me dió mi madre: que si que risa, que si que modernas, que si vaya si están liberadas...
Arf!
No la volví a poner. Una serie cuyas 4 mujeres protagonistas intentan tener taaaaaaaaanta igualdad con los hombres que cometen los mismos errores contra los que el feminismo (ojito cuidado) ha luchado todas estas décadas bañándolo de "mira como nos hemos quitado las cadenas" "podemos ser igual de capullas que vosotros" "a mi a trepas en el curro no me gana nadie" "pues no soy yo nadie fusionando moda carísima con solidaridad sin igual" "lo mio no es feminismo trasnochado, que va" no me merece la pena volver a ver.
Luego leí un reportaje en un dominical de El País (creo recordar) donde decía que los hombres estaban cada vez más acojonados con éste nuevo papel de la mujer. Que era excesivamente exigente, que no sabían por donde cogerla y que no la entendían nada: que querían la figura del padre y del amante a la vez. Normal.
Y resulta que yo soy mujer (vaca, vamos) y tampoco lo entiendo. Ni mucho menos lo comparto. Y me toca lidiar con palurdas así todos los días. Y aunque me da vergüenza pertenecer al mismo género, menos mal que no pertenezco a ESE género.
Mugidos!
# diciembre 10, 2005
Luz
# diciembre 11, 2005
Jota
# diciembre 11, 2005
MeRy
# julio 4, 2006
raquel cano tornay
# diciembre 13, 2006
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