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Por un café distinto

Fecha:
Abril 15, 2006

Autor:
Jota

Tema:
Reflexión y Crítica

Comentarios: 1
No es la primera vez que en esta ventana al mundo tratamos el tema de la multiplicación milagrosa de la cadena de cafeterías Starbucks, que está llegando a un grado comparable a los panes y los peces del rabí de Galilea. Y es que, aunque les parezca una exageración, la presencia de estas cafeterías en casi todas las ciudades importantes del mundo desarrollado (y casi también en las que no son tan importantes) crece por momentos. La historia del gigante empresarial se inicia en el año 1971, donde abre su primera y única tienda en Seattle en el histórico mercado de Pike Place (EEUU). El nombre del establecimiento deriva de la mítica novela de Mobby Dick de Henri Melville, que evocaba el aspecto romántico del mar y la tradición marinera. Perfecto para una tienda que, como los primeros comerciantes de cafés, importaba los más refinados cafés del mundo para la gente de Seattle. En 1971, Starbucks era una tienda de cafés, también una cafetería normal y corriente, con todo lo interesante y bello que eso encierra. En el año 1982 se incorpora a la empresa un hombre determinante para su historia: Howard Schultz. “Durante un viaje a Italia, se queda fascinado de los famosos “Espresso Bars” al estilo Italiano, de la cultura del espresso y de su popularidad y percibe su potencial en Seattle. Tiene razón – después de probar los Lattes y Moccas, Seattle se enamora del café”, así explican el cambio de política empresarial en su página web que hace que el pequeño café de Seattle se convierta en una empresa con ambición, que comienza a abrir establecimientos por doquier, uno detrás de otro. Cuando llega el momento, Starbucks sale a Bolsa, y se caracteriza por ser una de las primeras compañías en dar stock options a sus partners (empleados) tanto con contrato indefinido como a tiempo parcial. Su crecimiento sigue imparable, primero por todo USA, luego Canadá y luego el mundo. Actualmente, Starbucks cuenta con más de 9200 establecimientos en más de 36 países. Si entran en su página web encontrarán que desde hace ya un tiempo la compañía pone a disposición de sus consumidores un “localizador” para encontrar tu establecimiento Starbucks más cercano. Para ello inscribes el país, la ciudad o el código postal y en el momento ponen a su disposición todas las cafeterías de la firma que estén en un radio de tres, diez o cien kilómetros.

Pues bien, hay personas a las que las cadenas clónicas de las que Starbucks es sólo un ejemplo (Caffè di Roma, Mcdonald´s , Burger King y similares) empiezan a molestarles por la clara invasión que suponen. Si esto antes no ha ocurrido con cadenas de comida rápida que también han colonizado el globo, es sin duda porque antes no había un fast food en aquellos andurriales. Pero resulta que cafeterías hay muchas, y muy variadas. Por eso, porque echan de menos las cafeterías de siempre, cada una diferente, un grupo de artistas de Los Ángeles han creado un “proyecto de arte político”, que no es otra cosa que un deslocalizador (no es un trabalenguas aunque lo parezca) de Starbucks. Delocator.net te localiza con el mismo sistema que el buscador de la multinacional todas las cafeterías independientes no adscritos a ninguna franquicia, que hay en la zona que tu elijas tecleando la ciudad o el código postal. Desgraciadamente aún sólo se puede utilizar el delocator en Estados Unidos y Canadá, pero quién sabe, al ritmo al que va ese grupo empresarial abriendo establecimientos y conociendo fenómenos de carácter global como la wikipedia...

A mí no me gustan los Starbucks: siempre está lleno, es muy caro y todos son iguales. Yo soy, si me lo permiten, un humilde creador. Y la verdad escribir algo digno en un Starbucks es bastante difícil, porque el ambiente clonado no ayuda, parece que estás en doscientos sitios a la vez... Los creadores recuerdan sitios como el Caffé di Fiore de París, el Gran Caffè degli Artisti de Nueva York, el Slavia de Praga o el Caffè Greco de Roma. Yo no quiero recordar que escribía en un Starbucks. Así que el que quiera que vaya, yo lo respeto. Pero a mi que me dejen mi café libre en taza y plato pequeño gastado por el uso y que me lo sirva en una barra metálica y arañada un señor bajito, gordo y calvo, corto de miras y del Atleti.

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1 comentarios en esta anotación »

CalheR

Me encanta lo del deslocalizador, una gran idea para competir con las mismas armas (aunque con menos recursos). A mí tampoco me gusta ver proliferar clones de este tipo, cambiar de ambiene, de ciudad o incluso de país y ver el mismo tipo de restaurantes y tiendas. Preferiría, como tu dices, que hubiera más variedad. Ahora bien, cambiar esta situación es complicado, porque yo no creo que haya culpables.

# abril 17, 2006

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