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Balzac y la joven costurera china

Fecha:
Mayo 21, 2006

Autor:
Jota

Tema:
Cine y TV

Comentarios: 2
El 1 de octubre de 1949, el líder comunista Mao Zedong proclamó la República Popular China en el continente, relegando a los nacionalistas republicanos del Kuomintang a la isla de Taiwán. Era el segundo gran triunfo del comunismo, y el nacimiento de un excelente aliado para el bloque comunista en la Guerra Fría. El partido, centrado en la solemne figura de Mao Zedong, inicia el cambio con “El Gran Salto Adelante” una serie de políticas que desde finales de 1950 hasta principios de 1960 se ponen en práctica con el objetivo de aprovechar el enorme capital humano del país para la industrialización. Sin embargo el fracaso de estas medidas, unido a una serie de catástrofes naturales, produjo una hambruna que según la mayoría de las estimaciones provocó la muerte de entre 20 y 30 millones de personas, además de la caída popular del líder Zedong. No obstante, pese su edad avanzada y su pérdida de poder en la cúpula del partido, el viejo jefe Mao emprende una nueva campaña para retomar el poder absoluto del partido y por tanto de la nación China. Esta vuelta al poder se articula a través de la articulación de una enorme campaña de reafirmación ideológica, la Gran Revolución Cultural Proletaria, en la que se moviliza al ejército y a los jóvenes a condenar a todos aquéllos cuyos actos se apartan de la ortodoxia del espíritu revolucionario.

La Revolución Cultural china no es más que una “caza de brujas” ornamentada de educación revolucionaria, que busca eliminar a los cabecillas del partido comunista chino contrarios a Mao, así como a todos los intelectuales y grandes profesionales medios, tildados de “reaccionarios” y “burgueses”. Tal fue la violencia de esta política, que muchos de ellos morirían como consecuencia de los malos tratos sufridos, incluso el presidente designado tras la retirada del poder ejecutivo de Mao Zedong, el presidente Liu Shaoqi. Algunos se suicidaron, como Lao She. Para ejercer tal violencia, se crearon los cuerpos de los guardias rojos, grupos de jóvenes, apenas adolescentes en muchos casos, que, organizados en comités revolucionarios, atacaban a todos aquéllos que habían sido acusados de deslealtad política al régimen y a la figura y el pensamiento de Mao Zedong. Todos aquellos que eran declarados por el partido como “reaccionarios” eran marginados, y muchos de ellos eran destinados a la reeducación.

Dos adolescentes, Luo y Ma, hijos de intelectuales considerados por el aparato del partido como "enemigos del pueblo", son enviados para su reeducación a una región perdida en los confines del Tíbet, a la llamada “montaña del Fénix”. La reeducación proletaria consiste ni más ni menos que en un trabajo diario que va desde el abono del campo con los excremento de los animales acarreados por ellos mismos, hasta el duro trabajo en las minas de la montaña. Pronto se dan cuanta que aquellos pobres campesinos no saben nada del exterior de su montaña que no sea el retrato de Mao y de las consignas del partido. Por ejemplo, nunca han visto un reloj, ni tampoco saben lo que es un violín. Y por supuesto nadie sabe leer, sólo los dos chicos. Pronto ambos conocerán al sastre del pueblo y a su encantadora nieta, de la que Luo se enamora y decide sacar de la incultura de aquel lugar. Para ello, consiguen robar una maleta de libros “prohibidos”, de autores extranjeros “reaccionarios”, con títulos como “Madame Bovary” o el “Conde de Montecristo”. Sin embargo, los que más les gustan a la pequeña costurera son los de Balzac…

Así comienza la historia de Balzac y la joven costurera china, un libro de Dai Sijie llevado al cine curiosamente por el propio escritor, que también es cineasta. Se trata de un libro y una película muy recomendables, aunque en mi caso sólo puedo dar fe de su versión cinematográfica, de la que sólo se puede objetar un sonido y un doblaje algo deficientes. Momentos como los de narrar a los habitantes del pueblo una obra de Balzac como si fuera una película del régimen comunista o la “consulta dental” improvisada ya merecen visionarla.

Sin duda una excelente forma de desmitificar un régimen comunista que utilizó el sufrimiento de los intelectuales y los profesionales de su país para controlar a las masas y fortalecer el poder de un solo hombre, cabecilla del partido y casi divinizado tras su muerte. ¿Nunca se han preguntado cuál es la mercancía que más se produce y se comercializa en China? Pues es la efigie de Mao.

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2 comentarios en esta anotación »

CalheR

Yo me leí el libro hace unos años y justo después ví la película. Pasó lo de siempre, claro: el libro es mejor. De la peli era bonita la fotografía y poco más, después de leer el libro. De todas formas, la historia es muy interesante. El proceso de reeducación y todo eso, y cómo van descubriendo esas obras prohibidas de la literatura occidental.

Muy recomendable, sí señor.

# mayo 21, 2006

marta

Un relato narrado con un gran poder comunicativo, con un gran entusiasmo, y que deja entrever un escritor alegre incluso en situaciones muy adversas. Una forma estupenda de contarnos momentos históricos lejanos, perdidos y terribles. El amor y la literatura son grandes compañeros de viaje hasta en la miseria,

# mayo 24, 2006

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