A todo nacionalista le encanta la idea de que el pasado puede ser alterado. Pasa parte de su tiempo viviendo en un mundo de fantasía en el que las cosas pasan como deberían, y trasladará fragmentos de ese mundo a los libros de historia en cuanto pueda
George Orwell escribió un ensayo sobre el nacionalismo verdaderamente interesante. Su título:
Notes on nationalism (
he encontrado esta traducción).
La crítica de Orwell es bastante dura. En ocasiones, deja ácidos comentarios en los que prácticamente se burla de los nacionalistas de su época. En casi todo lo que dice estoy de acuerdo y, sin embargo, como sé que en esta vida no todo es blanco o negro, y como conozco a varias personas cuya posición en estos términos sería, siguiendo el ejemplo cromático, bastante grisácea, me parece importante hacer una matización sobre lo que pienso en relación al nacionalismo.
Para mí, una cosa es el apego a la tierra en la que se ha nacido o crecido, y otra muy distinta es el nacionalismo como ideología política. Lo primero es natural a casi todos los seres humanos. Lo segundo puede ir desde un simple mecanismo de autodefensa a una estupidez manifiesta de la que Orwell se burla. Curiosamente, cuando acudí al diccionario a comprobar cuál es la definición oficial, me encontré el trabajo hecho. Veamos las dos primeras acepciones:
1. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece.
Esta primera definición no es estrictamente el nacionalismo que hoy conocemos. Al menos, no es nacionalismo político. Yo lo identifico con el patriotismo. Amor a la patria, a la nación, a la familia, a la religión, a cualquier ámbito que constituya un factor importante y querido en la vida de una persona. Es natural y lógico, y a todos nos pasa en mayor o menor medida. Tener cierta simpatía, cariño, apego o amor hacia la tierra en la que uno nace, a la cultura en la que se crece, al modo de vida que se comparte, a la religión que se profesa... Es normal y lógico. ¿Es eso ser nacionalista?
2. Ideología que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos, y en la que se fundan aspiraciones políticas muy diversas.
Aquí es donde ese apego subjetivo e inofensivo que veíamos antes se convierte en ideología política. Para ello tiene que convertirse en un pensamiento mínimamente objetivo, y tiene que convencer a un amplio conjunto de personas. Y lo malo es que es muy difícil convertir ese apego a la tierra en política objetiva y justificada. Evidentemente, existen gradaciones. Está el nacionalista que se queda cerca del principio, explicando simplemente lo que hace diferente a su nación y luego está el nacionalista extremo, para quien su nación no es diferente; sino directamente mejor.
Concluyendo, querer convertir una creencia propia, un amor propio, en resumen, un elemento subjetivo en una política aplicable a todos lleva sin duda a faltar a la verdad. Porque todo apego de un hombre a su tierra es igual de respetable, sea cual sea esa tierra, cultura o modo de vida con quien el sujeto se siente especialmente identificado. No hay uno mejor que otro. Sin embargo, el nacionalismo ha pretendido siempre hacer distinciones y comparaciones entre apegos distintos. Y esto es lo que critica Orwell (
nacionalismo es el hábito de asumir que los seres humanos pueden ser clasificados como insectos).
Esto no tiene que reducirse sólo al ámbito de la nación. Lo mismo puede pasar con la religión. Pasa (por ejemplo) cuando alguien está tan convencido de las bondades de la moral cristiana que no se conforma sólo con aplicarlas a su vida, sino que se ve obligado a convertirlas en política e imponérselas a los demás.
Pasa cuando alguien es incapaz de ver la historia tal como fue sino tal como debería haber sido, por obra y gracia de un nacionalismo mal entendido. Algo que, como decía
Ortega y Gasset,
merece nuestro más exquisito desprecio.
3 comentarios en esta anotación »
Jota
Querer convertir una creencia propia, un amor propio, un elemento subjetivo en una política aplicable a todos es, en mi opinión, lo que intentan la mayoría de los partidos, desde el del cannabis (que desapareció en España y está en proceso de reformulación política) hasta el Partido Pirata del que nos hablabas el otro día. ¿Es el cannabis un elemento legalizable? es bastante subjetivo ¿el compartir música en internet es derecho o pirateo? hay quien piensa que es pirateo... el matrimonio homosexual es un elemento subjetivo que el PSOE ha convertido en una política aplicable a todos (al que quiera vaya).
Con esto quiero decir que el problema no es el nacionalismo como ideología política, perfectamente posible, sino la formulación del mismo, que suele ser imperialista (comparación, demostración de fuerza y de superioridad) y propagandista (modificación y manipulación de la historia acorde a las necesidades del partido).
En cuanto a Orwell, demócrata con acercamientos al comunismo anti-stalinista, ex militante del POUM (partido y milicia de esa idología durante la Guerra Civil) en Cataluna, y por cierto delator o acusador de compañeros escritores y artistas, entre ellos Charles Chaplin cuando en 1949 entrega a su amiga Celia Kirwan, trabajadora en una sección del Foreign Office (o Ministerio de Asuntos Exteriores) para la propaganda anticomunista en Inglaterra, una carta con treinta y siete nombres de estos intelecuales que él consideraba con inclinaciones pro comuistas, fue un profundo crítico ante el sistema imperialista (nació en una colonia de la India, de madre con ascendencia birmana, y cuya opinión del mismo se aprecia claramente en la obra "Burmese Days" "Días Birmanos", publicada en 1934) y admiró el radicalismo anarquista y su aparente ausencia de estructuras de clase. No obstante, y aunque me parece un excelente cronista y gran escritor, creo que en esta ocasión confundió imperialismo con nacionalismo.
# julio 25, 2006
Mechanical
# julio 31, 2006
CalheR
# julio 31, 2006
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