A pesar de su nombre, la
República Democrática del Congo no ha celebrado unas elecciones democráticas desde 1960.
Por eso las elecciones de mañana domingo se han convertido en un evento tan especial. Pocos esperan que estos comicios acaben con todos los problemas de un país devastado por una guerra que ha costado más de
tres millones de víctimas (¡tres millones!, y de la que casi tuvimos noticias aquí), por la pobreza de casi todos sus habitantes y la corrupción de sus políticos. Y es que, a pesar de todo, hablamos de un país extraordinariamente rico en recursos naturales. Cuenta con innumerables recursos minerales y con petróleo en abundancia, pero a pesar de ello el país sigue sumido en la más absoluta pobreza. Sin embargo, si las elecciones arrojan un vencedor que con suficiente autoridad para liderar el país y ganarse el respeto de sus ciudadanos, esta votación sí puede marcar el comienzo de una nueva era para el país, cosa que esperan la mayoría de los congoleños. Todos los analistas coinciden en que es la mejor oportunidad que ha tenido el país para acabar con su eterna imagen de corrupción, guerra y pobreza.
Las elecciones son parte de la
transición liderada por la ONU que va ya para tres años, desde que acabó la guerra y se formó el gobierno de transición actual. El pasado año los congoleños aprobaron en referéndum una nueva constitución, y mañana se celebrarán las primeras elecciones bajo ese nuevo marco legislativo. El máximo favorito es el actual presidente,
Joseph Kabila, quien cuenta con más medios y recursos de todos los candidatos. Si esto es importante en elecciones como las nuestras, en la RD Congo llega a ser factor capital. Kabila es el más conocido, y en este país los candidatos no pueden ir pueblo por pueblo dando mítines. A falta de transportes y carreteras, en muchas zonas sólo se conoce al candidato del lugar.

Nada hace pensar que sea posible un cambio milagroso. El país es pobre, está arrasado y una guerra como la que tenido lugar allí deja un reguero de odio que sólo el tiempo puede curar. Sin embargo, no me cabe duda que una pacificación tranquila, con fuerzas de la ONU que la apoyen durante un tiempo y que lleven a la progresiva democratización del país es el mejor camino que se puede tomar en esta situación. Dice
Mark Doyle, corresponsal de la BBC, que la historia de la RD Congo ha sido como el título de aquélla genial novela de Dickens, una
Historia de dos ciudades: Kinshasa (la capital, cerca del océano) y Lubumbashi (una pequeña ciudad en el interior, en un lugar especialmente rico en minerales). Estas dos ciudades siempre han estado enfrentadas. El primer objetivo de las elecciones de mañana debe ser el de unirlas. Después, ya se podrá pensar en solucionar otras cosas.
Se trata, en definitiva, de que la República Democrática del Congo haga, por fin, honor a su nombre.
Las elecciones, aunque se celebran mañana, no ofrecerán resultados definitivos hasta el próximo
14 de septiembre. Mientras, podéis leer más datos sobre estas en la
BBC, que cuenta también con
un reporte diario de las mismas y más información sobre
Kabila y
el resto de los candidatos; también hay información de actualidad en
allAfrica.com y, por supuesto,
Google News. Desde aquí, trataré de seguirlas con toda la regularidad que me sea posible.
3 comentarios en esta anotación »
Jota
# julio 30, 2006
Mechanical
# julio 31, 2006
CalheR
# julio 31, 2006
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