
Obviamente nos encontramos con una película de cine de autor pese a escenificarse su acción en la II G.M. El director del film
Roman Polanski, nos acerca a la historia verídica de Wladyslaw Spilzman un pianista judío, que luchó con uñas y dientes por sobrevivir a los horrores que este conflicto bélico provocó en Varsovia, la capital de Polonia que fue ocupada por los nazis.
En
El Pianista, Roman Polanski propugna una reflexión sobre las gravísimas acciones y consecuencias, que tuvo el nazismo a nivel humano y social, principalmente sobre la minoría judía.
Lo curioso es que esta película trata un tema de plena de actualidad que no es otro que la guerra ( en realidad "la guerra" nunca ha desaparecido del planeta desde la Prehistoria, pero bueno eso ya es otro debate). Aquí se nos muestra el lado más cruel y animal del ser humano mostrando desde los dos polos: víctimas y verdugos.
La distinción en partes de la película es difícil, ya que se trata del relato de una historia real, además cabe destacar que en ningún momento se producen algunas acciones cinematográficas que le den un carácter irreal, como los saltos en el tiempo. Este último elemento, el tiempo, se convierte en el eje vertebrador ya que las sucesivas fases de la guerra hacen las veces de hilo conductor.
Todo comienza en el año 1939, cuando los nazis irrumpen en Polonia y comienzan a asumir el control de las poblaciones, cambiando las leyes, por lo que los judíos empiezan a tener vetado el acceso a numerosos lugares públicos, llegándose a tal punto que todos aquellos judíos mayores de 12 años debían llevar una banda con una estrella de David, lo que les hacía visibles su orientación religiosa. La idea principal en esta parte de la película es la fuerza e impunidad con la que el nazismo actuó, y como los afectados debían acatar unas normas impuestas por unos invasores, que atentaban contra la democracia y los derechos humanos.
Posteriormente, en el año 1940, la represión es ahora económica, puesto que aquellos judíos que tuvieran una cierta cantidad de eslotis (moneda polaca), debían ingresarlos de forma obligatoria en los bancos alemanes. Aquí se destaca el hecho de como los regímenes totalitarios atacan la propiedad privada en todas sus facetas.
Más tarde, en el año 1941, comienza una de las acciones que suponen el principio del fin para los judíos polacos, cuando estos son obligados a trasladarse al güeto, siendo entre 600. 000 y 1 millón las personas desplazadas a un espacio minúsculo e incomunicado de la ciudad. Junto a la insalubridad, el aislamiento y el hacinamiento, se unen las torres de vigilancia y los muros.
En el año 1942 las diferencias entre judíos ricos y pobres dentro del güeto, acrecientan los enfrentamientos y la lucha por conseguir comida. Además los nazis establecen unos permisos laborales para trabajar y permanecer en el güeto.
En el año 1943 los nazis empiezan a mandar a los judíos en trenes hacia campos de concentración y cámaras de gas, más allá de la localidad de Trevinska. En este momento, es cuando la familia de Spilzman y él mismo se preparan para ir a los trenes, sin embargo, el pianista logra salvarse de ir al campo de concentración, gracias a la ayuda de un militar judío que trabaja para los nazis, salvándole así la vida.
En el año 1944, Spilzman y unos pocos supervivientes judíos, son apresados y trabajan en la construcción de edificios en el güeto bajo supervisión nazi. Estos supervivientes idearán un plan para morir luchando contra los soldados nazis. De este modo, el pianista es ayudado por unos amigos suyos que forman parte de esta resistencia. Este año es crucial y por primera vez, los nazis se muestran preocupados ante las paulatinas victorias de los aliados en el continente europeo.
En el año 1945, la destrucción de Varsovia es cada vez mayor, y el pianista se queda sin ayuda. Sobrevive a duras penas huyendo de unas casas destruidas a otras, entre cadáveres, restos de maquinaria militar, etc. En esta parte de la película se produce el hecho más curioso, ya que en una de las casas del güeto a la que Spilzman accede, aparece un general alemán con quien intercambia unas palabras chapurreadas para que no le mate. De este modo, el general le pide que toque algo al piano, tras su demostración el general nazi no le mata como cabría esperar y le ayuda trayéndole comida, a la par que le informa del avance de la guerra.
Al final la guerra, el general se despide de él regalándole su abrigo (ya que Spilzman vestía unos arapos). Este regalo casi le cuesta la vida cuando sale a la calle y se encuentra con una patrulla de reconocimiento del ejército polaco, puesto que obviamente con ese atuendo creen que se trata de un nazi. Finalmente, el mal entendido no pasa a mayores.
Tras toda esta barbarie Spilzman sobrevive y vuelve a su antiguo oficio el de pianista.
3 comentarios en esta anotación »
CalheR
# agosto 11, 2006
Jota
# agosto 16, 2006
Mechanical
# agosto 30, 2006
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