Felipe González se ha dado un viaje por Irán, y se ha entrevistado con los altos cargos del gobierno de ese país. Al regresar, en una entrevista con Iñaki Gabilondo, expuso sus conclusiones de esos encuentros. Dice que Irán no quiere la energía nuclear para fines militares, y que debe haber una confianza recíproca entre ellos y la comunidad internacional. Que no son una amenaza, sino una oportunidad.
Preguntado por las manifestaciones de Ahmadineyad sobre
el derecho a existir de Israel, González salió con evasivas. Dice que Irán nunca ha provocado una guerra. Curiosamente, ahora no dice que haya que fiarse de ellos. Si nos fiásemos de todo, entenderíamos que Irán quiere energía nuclear con fines pacíficos y que Irán desea que el Estado de Israel desaparezca del mapa. Así lo entiendo yo, al menos.
Me sorprendió la visita de González. Y me han sorprendido más sus conclusiones, sobre todo porque en ellas no he visto ningún asomo de crítica a Irán. Puede que su intención sea calmar el ambiente, lo cual está muy bien. Pero incluso eso hay que hacerlo con más razones en la mano. Un país cuyo discurso se vuelve cada vez más extremista, que niega el derecho de Israel a existir como estado a la vez que desarrolla energía nuclear, me parece, tristemente, una amenaza muy seria. Y ellos mismos han querido presentarse así ante el mundo.
Desde aquí podemos verlo con cierta calma, pero a ver quién le explica a Israel que se tranquilice con un vecino nuclear que desea su destrucción.
2 comentarios en esta anotación »
Jota
Y yo que pensaba que estaba limpiando su imagen poco a poco... decepcionante.
# septiembre 4, 2006
Mechanical
# septiembre 4, 2006
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