
Personalmente, siempre he sentido una admiración profunda por el sexo femenino, amándolo con la cabeza y el corazón, en todos sus aspectos, en todas sus dimensiones. Siempre he creído más allá de los tópicos, que el gobierno de una mujer puede ser más fructífero que el de un hombre, al menos en sentido común. No es por casualidad que llevan dentro de ellas una máquina de crear vida.
Por eso, no he podido más que pararme un momento a reflexionar sobre el fenómeno Cibeles, la anorexia, la talla 38 e inferiores y la libertad vulnerada. Todo eso y más se está hablando en estos días, y la verdad, preocupa que puede salir de ahí. Lo cierto es que el canon de belleza de la mujer no es algo perenne, sino que cambia según cambian las épocas y los gustos de la sociedad. Desde la oronda diosa de la fertilidad de los primeros hombres hasta la mujer delgada y estilizada de esta época pasando por las mujeres de miembros regordetes, como las tres gracias de Rubens, la mujer ha ido adaptándose como ha podido a esos cánones. Sin embargo, esa adaptación no es igual para todas las mujeres, puesto que sus propias características físicas se lo impiden. Todos quisiéramos poder tener los ojos azules o ser pelirroja, pero si eres de ojos marrones y pelo castaño no puedes hacer más que aguantarte. Bueno, a no ser que te compres unas lentillas de color o te tiñas el pelo. Pero si tienes una talla 53, ¿como vas a tener una 38? muy fácil, matándote lentamente. Primero empiezas con las dietas, luego las endureces hasta ser contraindicables para la salud de cualquiera, y vas aumentando el castigo corporal, mientras ves con agrado como tu masa corporal se deshace y te desintegras, quedándote en una imagen de huesos frente a un espejo que aún se ven gordos. Que voy a contar yo que no lo cuente mejor el proyecto de
El Mundo de Ana y Mía.
Yo no digo que tengan la culpa de eso las modelos de las pasarelas, y en su defecto esos modistos y modistas que quieren maniquíes andantes en las pasarelas. Es más, algunas voces se han alzado en defensa de la libertad contra esa dura persecución de modelos de “almuerzo un yogur” y esas acusaciones hacia modistos de gustos delgados. No obstante ¿es bueno que se fomente aún más ese canon encima de una pasarela? ¿No van a seguir influenciando a jóvenes mentes hacia un camino de soñado lujo y éxito por el calvario de la desnutrición? Juzguen por ustedes mismos.
3 comentarios en esta anotación »
CalheR
El otro día un diseñador (ni idea quién) decía en una entrevista que "la anorexia no se cura en las pasarelas, sino que necesita del compromiso de toda la sociedad". Quería decir, claro, que la anorexia se cura en cualquier sitio menos en su negocio, y que se comprometan otros, que él está ocupado.
Las supermodelos son un espejo para muchas jóvenes. Que ese espejo sea el de una mujer sana no le hace mal a nadie.
# septiembre 21, 2006
Mechanical
Sin embargo, eso no sirve de nada, si luego en las tiendas las tallas están falseadas, y pretende que seres humanos sean como maniquies y barbaridades por el estilo.
En fin, la canción-cover 'Das Modell' de Rammstein lo expresa muy bien.
# septiembre 21, 2006
Jota
# septiembre 21, 2006
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